Alguna
vez te has puesto a pensar si lo que pasa por tu mente día con día son cosas
buenas. ¿O la mayoría de ellas son pensamientos negativos y nada
constructivos? Yo he pensado en qué pasaría
si los demás supieran lo que pienso. Y luego digo qué bueno que no se pueden
leer los pensamientos.
¿Qué
estás pensando? ¿Te han preguntado esto alguna vez? No siempre se quiere
decir lo que está pasando en nuestra mente. A
veces no sé si les ha pasado que nos preguntan ¿qué piensas? y uno responde
nada cuando hay un sin fin de cosas que en ese momento pasa por nuestra mente
como me quiero ir, no estoy a gusto, o tengo mil pendientes, me siento mal, ya
quiero terminar lo que me falta, etc. Pero
uno no lo comparte en ese momento o nunca.
Constantemente
pienso ¡que bueno que es un área secreta! y lo digo "secreto"
entre comillas porque ninguna persona lo puede ver y eso es cierto. Sin
embargo, hay alguien que puede leer mis pensamientos y para quien nada es
oculto. Dios, nuestro creador, tiene acceso libre y está muy interesado en lo
que sucede. Y eso se nos olvida cuando pensamos mal de otra persona o incluso
tenemos los pensamientos de derrota en nosotros mismos.
Pero qué
pasa cuando no puedo controlar lo que surge en mis pensamientos. Y la gran
mayoría del tiempo son sentimientos, imágenes y palabras que pasan sin previo
aviso. Estos pensamientos pueden ser buenos o malos, positivos o negativos,
constructivos o destructivos, de bendición o no. Algunas veces podemos
sorprendernos o incluso quedar impresionados, por las cosas que surgen en
nuestra mente. Pero aquí la pregunta clave es ¿Dónde está la fuente de estos
pensamientos?
Hay un
proverbio que nos habla de que si ponemos nuestros pensamientos en las riquezas
ahí tenemos también gran parte de nosotros. «Porque cual es su pensamiento en
su corazón, tal es él.» (Proverbios 23,7) Lo que
pensamos es importante para lo que somos. Los científicos están no han dicho
una cifra específica sobre la cantidad de pensamientos que tenemos cada día,
pero todos están de acuerdo en que son miles. Lo que somos es formado a cada
momento por los pensamientos que dejamos entrar en nuestra mente y corazón.
Pero, ¿cómo podemos controlar los miles de pensamientos que entran en nuestra
mente cada día? ¿Qué hacemos con aquellos pensamientos que no son agradables a
Dios?
La
mayoría del tiempo nuestros pensamientos tienen que estar enfocados en las
rutinas que debemos hacer durante el día. Pero a medida que avanza el tiempo,
podemos llevar cautivos los pensamientos y actitudes que son contrarias a lo
que Dios tiene para nuestras vidas impidiéndoles tener el control de nuestra
mente y corazón.
Los
pensamientos que tenemos a diario pueden llevarnos a victoria o derrota. No nos
imaginamos lo importante que es que nos llenemos que cosas de bendición para
que día a día sigamos creciendo y madurando. En cambio cuando tenemos
pensamientos que llegan a nuestra mente como la destrucción o desánimo damos
lugar a cosas no edificantes en nuestra vida.
La
realidad de las cosas es que la mayor parte del tiempo actuamos conforme a lo
que primero pensamos. Sabemos que de la abundancia del corazón habla nuestra
boca y nuestro corazón está conectado con nuestros pensamientos. Si en mi
corazón y mente hay amargura lo que voy a reflejar es eso, si en mi corazón hay
bendición eso voy a dar. Existen también los casos en los que pienso algo no
tan bueno pero no se lleva a cabo o no digo lo malo que existía primero en mis
pensamientos. De esa forma ya someto mis pensamientos y gano en la lucha de
seguir lo que ellos me dicen o llevarlos cautivos y someterlos, aunque no me
guste en el momento luego lo voy agradecer.
¿Y cómo
sé cuando estoy pensando bien hacia los demás o hacia mí vida? Todo
pensamiento que no me conduce a la esperanza o fe no es bueno ni edificante.
Todos esos los debo desechar, somos nosotros quien puede hacerlo. Recordemos
que tenemos algo llamado dominio propio. Si nuestra mente se empeña en hacer
caso a los pensamientos de derrota día a día, no nos va permitir ver lo bueno
que tenemos a nuestro alrededor y mucho menos podremos disfrutar las cosas
buenas porque vamos a estar cegados completamente con lo malo que pensamos.
Debemos
buscar siempre alimentar nuestra mente de cosas buenas para que así puedan
dominar pensamientos buenos en nosotros. El juntaremos con personas que tienen
este tiempo de pensamientos de victoria y cosas positivas nos va ir ayudando a
pensar de buena manera porque quieran que no las influencias en nuestra vida
son de mucha importancia. Y esto pasa siempre hay incluso un dicho por ahí que
no está muy errado: "Dime con quien andas y te diré quien eres" Esto
cobra mucha importancia porque no me van a decir que no es cierto que nos dicen
que nos parecemos a nuestros amigos o que adquirimos ciertas características
que ellos poseen. Esto es muy cierto y el rodearnos de personas con buena
plática y buenos pensamientos va influir en nosotros de la mejor manera.
Bueno y
que pasa con los que no se llenan de estos pensamientos. No les vas a dejar de
hablar, aquí la tarea entonces está en ti, en influenciar en ellos de manera
positiva y ser un apoyo en dificultades. La meta es crecer y
desarrollarnos para madurar. No el envejecer sin madurar, porque son cosas
totalmente diferentes. El primer paso que nos lleva a hacerlo es tener la
intención, si no existe la intención de crecer nunca vamos a llegar a nada.
Esto no va ser automático va requerir de un compromiso con todas las ganas. Debemos
desear cambiar nuestros pensamientos, crecer, decidir hacerlo, hacer esfuerzo y
persistir en ello. Se oye como que es mucho trabajo y sí, así lo requiere. Todo
esto comienza con una decisión. Nada le va dar más forma a tu vida que los
compromisos que asumas. Los pensamientos que tengas pueden servir para tu
desarrollo o destrucción. No tengamos miedo a comprometernos a ser mejores día
con día, No podemos estar por la vida vagando sin rumbo. Todo lo eliges ser
tiene consecuencias eternas, será mejor que elijas con sabiduría. En cuanto
elijas con seriedad tomar en cuenta los pensamientos buenos deberás también
comenzar a actuar de una nueva manera. Y esto va venir solito en el momento que
empieces a practicar los buenos pensamientos poco a poco vas a ir viendo como
en tu vida se va ir reflejando.
Te
invito a que analices a partir de hoy todo lo que piensas. Vamos a empezar
llenando nuestra mente de cosas buenas y agradables. Está en ti cambiar tu
manera de pensar.
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